martes, 19 de febrero de 2013

El portador de estrellas

Primera Parte:
El sol hacía tiempo que había empezado a declinar por el horizonte, apenas sus últimos rayos luchaban ya contra la inevitable noche, que amenazaba con alzarse sin luna aquel día de invierno. Elizabeth, o Lizzie como sus conocidos la llamaban, Parks se encontraba sentada en el salón de la casa a la que se habían trasladado al empezar el invierno huyendo del frío de su ciudad natal. Era una joven particularmente bella, no  poseía esa belleza que salta a la vista y llama tanto la atención, pero sí tenía esa chispa de hermosura que atrapa, ya que nadie sabe exactamente de donde proviene, pero no les importaría pasarse la vida averiguándolo, ya que este tipo de atractivo, al contrario que el primero, perdura para siempre. Su padre, un conde empobrecido que siempre había intentado vivir por encima de sus posibilidades, la había llamado a reunirse con él esa tarde, algo no del todo inusual ya que Lizzie era una gran conversadora.

Las siete en punto tocaba el reloj de cuco de la esquina cuando su padre hizo su aparición, Lizzie dejó el libro que hasta entonces había captado su total atención a un lado, la prosa de Jane Austin no era motivo para no mirar a su progenitor. Él la miró, empezando por sus delicados zapatos blancos con un pequeño lazo verde y siguiendo su camino hacia arriba por su impresionante vestido, herencia de su madre, rosa con tiras también esmeraldas para acabar en sus ojos castaños, profundos y cálidos.

"Mi querida Lizzie" comenzó "sabes lo mucho que te quiero y todo lo que hago por ti y que mi deber como padre es procurarte lo mejor, ¿no es cierto?"
"Sí, padre" contesto algo sorprendida por ese comienzo Elizabeth "nunca he dudado de su gran bondad hacia mí"
"Lo sé cariño, eres un ejemplo de hija ideal: eres obediente, inteligente, educada, si tan sólo..."
"si tan sólo no hubieras acabado con la vida de tu madre al nacer serías perfecta" completó Lizzie en su cabeza. Nunca se atrevería a decirlo en voz alta, pero sabía que su padre, a pesar de amarla con locura, aún la culpaba por aquel fatídico incidente.
"Pero bueno, para lo que te he llamado hoy aquí es para decirte que igual de buena hija que eres hoy espero que seas buena esposa"
Aquello sí que la dejó con la boca abierta, su padre nunca le había hablado de matrimonio hasta ahora, de echo, había intentado retrasar su puesta en sociedad cuando tenía doce años.
"Yo también confío en que algún día lo seré" fue todo lo que pudo decir ella.
"Oh, querida mía, estoy hablando de un futuro inmediato. Tomas Rencs, el hijo del marqués Matthew Rencs, me ha pedido tu mano esta misma mañana"
"Pe...pe...pero padre" consiguió arrancar Lizzie, su cabeza estaba hecha un caos en aquel instante "Tomas vive en Rocksfile, eso está a más de 6 días de camino"
"Prueba más que suficiente de su amor por ti, ¿no crees? se presentó aquí temprano, mientras tú paseabas por la playa, lo hizo apropósito ya que no quería que lo vieras por aquí y empezases a sospechar algo"
"¿Sospechar algo?¿Cómo iba a sospechar nada cuando Tomas nunca ha manifestado interés alguno por mí?" soltó ella sin pensar.
"Calma, Lizzie, ya sabes que los Rencs son gente reservada, nunca muestran sus verdaderas intenciones hasta saber que conseguirán sus objetivos"
"Bueno, con usted está claro que ha acertado el momento, pero yo aún no he decidido aceptarle, padre"
"¿CÓMO HAS DICHO?" Bramó el señor Parks "¿Rechazar a un marqués de su calibre?¡Niñata desagradecida! No sabes lo que he tenido que hacer durante todos estos años para que el paleto de Tomas se fijara en ti. Tú, que no eres más que una chiquilla pobre, que sabe más de los libros que de la vida, y que encima no posee belleza, no eres ni la sombra de tu madre"
Elizabeth se quedó paralizada, nunca su padre le había chillado de esa manera "perdóneme padre..."
"Tranquila hija, sé que recapacitarás y..."
"Perdóneme padre, pero no tengo intención de casarme con Tomas Rencs" interrumpió Lizzie. Después de eso todo pasó muy rápido: la mirada furibunda de su padre, la mano alzada que pronto se estrelló contra su cara, su delgado cuerpo cayendo por el suelo, los gritos de su progenitor, que en un principio se dirigían a ella y más tarde alertaban al servicio. Anna entró en la habitación, seguida por Hugo, ambos se la llevaron al salón donde su padre había ordenado curarle las heridas y maquillarla para que nadie, especialmente Tomas si decidía aparecer por allí, pudiese ver los resultados de la animada charla de aquella tarde.

Cuando por fin la dejaron en su habitación sola, empezó a llorar, le llevó una hora serenarse. Cuando por fin comprendió que las lágrimas no la sacarían de su situación, decidió huir. Se vistió con dificultad (ya que esa tarea solía llevarla a cabo Anna) y descendió con mucho cuidado por las enredaderas que llegaban hasta la ventana del que era su cuarto en Portblade. Salió corriendo sin rumbo fijo, no tenía muy claro a dónde ir, a penas conocía un par de caminos en aquel lugar, y todos llevaban a la playa, por lo que se vio obligada a ir allí. El frío era casi palpable, apenas se había puesto una bata encima del camisón y su calor corporal descendía preocupantemente. La luna nueva hacía que la noche fuera particularmente oscura, cuando llegó al muro que delimitaba la zona habitada de las casas se quedó quieta, contemplando la fuerza con la que un mar de tinta golpeaba la arena.

"Buenas noches señorita, ¿se encuentra usted bien?" una voz la sobresalto de sus pensamientos, el mar la había cautivado de tal forma que no se había percatado de la presencia de alguien a su derecha. "Siento haberla asustado, ¿señorita...?"
"Parks, Elizabeth Parks" dijo ella, su padre le había dicho que no hablara con desconocidos, pero tras lo ocurrido esta tarde no se sentía muy fiel a sus enseñanzas.
"Señorita Parks, ¿se encuentra usted bien?"
"Sí, muy bien, gracias por su preocupación" y tras dar su respuesta amable volvió a contemplar el mar, intentando ignorarle.
"Pues no lo parece usted"
"¿Nadie le enseñó nunca a comportarse delante de una dama de mi posición ¿verdad?"
"Bueno, para empezar señorita Parks, no sé que título ostenta, aunque no apostaría muy alto por alguien que llega sola a la playa vestida únicamente con una bata y un camisón, ambos manchados de hierbas. Sin embargo, sea quien sea usted, tiene razón en una cosa, he sido descortés al tratar así a una mujer, le ruego me perdone"
"Está bien" dijo ella, podía haberle recriminado que seguía tratándola mal, pero sólo quería tiempo para pensar dónde ir.
"¿Y bien?" preguntó él.
"¿Y bien qué?" dijo ella, ya enfadada. Aquella, definitivamente, no era su noche.
"Debería decirme su título, si es que quiere que la trate adecuadamente...si no, con todo el pesar del mundo, deberé tomarla por una meretriz más de la zona portuaria"
"¿Meretriz?¿Cómo se atreve? ¡Soy la hija del conde Parks!"
"Oh, sí, he oído hablar de usted. Su padre y usted vienen aquí todos los inviernos y su llegada es comentada por todo el pueblo un par de semanas antes de que se produzca"
"¿De veras?" dijo ella ilusionada
"Yo que usted no me sentiría tan alegre" advirtió él "la gente no se pasa dos semanas hablando de algo tan banal como el regreso de alguien. La mayoría comentan las aficiones que su padre lleva a cabo en un bar de un barrio poco recomendado todos los jueves, o sus paseo por las casas de citas todos los miércoles, o los martes cuando..."
"Basta, mi padre se ausenta de casa por trabajo, es un hombre respetable, nunca lo verían por tales lugares"
"Sí, claro. Y eso te lo ha dicho tu querido progenitor, ¿no es cierto?" pregunto el desconocido.
"Pues sí, pero..."
"Sin embargo, lo más comentado es su última estratagema. Razón por la cual supongo que estás aquí" ella se quedó mirándolo con expresión interrogante "Me refiero, por supuesto, a lo de su matrimonio concertado, señorita Parks"
Ella se quedó anonadada "Tomas Rencs acudió esta mañana a pedir mi mano a mi padre, no ha sido concertado"
"Ya, claro, y no tiene nada que ver con las deudas de juego de su padre, la gran fortuna de los Rencs, y tu indudable belleza que ha atrapado, como lo haría con cualquiera, al pobre Tomas"
"¿Quién se cree que es usted para juzgar a un conde como mi padre o a un futuro marqués como es Tomas Rencs?"
"Yo...soy el portador de estrellas"

jueves, 14 de febrero de 2013

Hermoso e infinito.

Ella estaba sentado al borde del puerto, con los pies colgando hacia el inmenso océano que se extendía en el horizonte, llevaba los ojos pintados y un brillo ligero en los labios que, aunque nunca admitiría, se había puesto por él. Dejó que su mente divagara en su sonrisa, en sus ojos...y no pudo evitar sonrojarse, estaba totalmente loca por ese chico, y él, por alguna extraña razón, la correspondía. El llegó con el inicio del atardecer, como habían acordado, se sentó a su lado y le cogió de la mano, eso ya era un gesto automático para ellos. Durante un momento se quedaron en silencio, contemplando el ocaso.
"¿Sabes una cosa que no entiendo?" pregunto con ella sin apartar los ojos del astro rey.
"Dime" dijo él mirándola.
"¿Por qué los poemas tienen métrica si los sentimientos no se pueden medir?"
"No lo sé...¿sabes otra cosa que no entiendo?" y ésta vez ella se sumergió en sus ojos castaños olvidando por completo la caída del Sol.
"¿Por qué se celebra el día de los enamorados si estás enamorado todos los días? "
"Tampoco lo sé" respondió ella "es un mundo loco...de todas formas...te he escrito un poema"
"Y yo he traído aquí algo para ti...para celebrar San Valentín"
"¿Y qué es?" preguntó ella, ya que ambos habían acordado no hacer nada especial en esa fecha
Él atrajo la mano de ella hacia él, y la colocó sobre su pecho "ya sabes que mi corazón es tuyo, que siempre lo será...pero ser tu novio no me basta, en este día de hoy quiero darte un símbolo de nuestro amor, que es hermoso e infinito" y diciendo esto colocó un anillo con un diminuto zafiro. "Siento que no sea nada más ostentoso, pero nunca una joya destacará si eres tú quien la lleva"
Con las lágrimas a puto de salir de sus ojos "Es perfecto, todos los detalles que tienes conmigo son increíbles..."
"¿Qué hay de tu poema?" dijo él, quitando una lágrima que había conseguido sobrepasar la barreras de los ojos miel de ella.
"Es simple" dijo ella sacando una hoja y entregándosela a él. Aquél papel contenía todos sus sentimientos en una sola palabra, toda la angustia que sentía cuando él no estaba, todo su miedo.

Música  

martes, 5 de febrero de 2013

"Da igual, hace mucho y éramos personas distintas"

"Hola, ¿podrías ayudarme?"
"Claro" Sonrisa "¿Qué quieres?"
"Pues la verdad es que no lo sé..."
"Eso es grave, uno no puede caminar a un objetivo si no tiene uno, como tampoco podría hacerlo sin un faro que le guíe"
"Es que...hay tantas cosas que me gustaría saber...tanto que desearía preguntarte...empezaré por esto, ¿cómo es que tu cara me suena?, ¿hemos coincidido antes?"
"Puede ser, pero no importa que no te acuerdes, hace mucho y éramos personas distintas."
"¿Van a cambiar las cosas?" preguntó la primera llorando.
"Siempre que no sigas haciendo lo mismo, diferentes consecuencias requieren distintos actos"
"Gracias, Elena, me has ayudado mucho"
"De nada Elena, es un placer ser tu futuro"

domingo, 3 de febrero de 2013

Añoranza

Poco a poco desciende la luz hasta que sólo el escenario se mantiene iluminado. Entra el director en un silencio absoluto, los músicos permanencen inmóviles, esperando órdenes.
"Un, dos, tres, y..." y así empiezan las trompetas e instrumentos de percusión, así empieza a surgir un sentimiento en lo más profundo de su pecho que en un principio no supo reconocer...pero a medida que una acumulación crecía en su garganta, que sus ojos se inundaban y unas gotas calientes caían por sus mejillas lo supo. Siguió sentada mientas la obra se desarrollaba, prestando atención incluso a los silencios, porque aquello que sentía no tenía otro nombre que añoranza, estaba llorando no sólo por la belleza del conjunto de instrumentos creando la magia que es la música frente a ella...lloraba porque una parte de ella, que creyó muerta tras dejar a un lado sus instrumentos en favor de sus estudios, se estaba removiendo en su interior, y ya no podía ser ignorada.
*Aplausos*
"¿Estás bien?"
"Sí"
"¿Te hizo llorar?"
"Sí...gracias por recordarme lo bella que es la música...y lo mucho que la echaba de menos"
Y siguieron escuchando el concierto, ella con la nueva certeza de que se reencontraría con la música tarde o temprano.

lunes, 21 de enero de 2013

Compás de dos por cuatro

Y ahí estaban, refugiados en un rincón oscuro, lo más próximos que podían...si hubiera habido alguna forma de fusionarse, ellos la habría llevado a cabo. Porque cada uno era la mitad que le faltaba al otro, porque de alguna forma habían nacido con el corazón equivocado y sólo cuando estaban juntos éstos se sentían felices...aunque a veces latieran a destiempo. Había lágrimas en los ojos de uno, que no tardaron en florecer en los del otro...apenas había luz, pero podían intuirse el uno al otro, si le hubieran preguntado a ella en ese momento, no hubiera podido pensar en un lugar más romántico que aquel sótano.
Entre suspiros se susurraron sus miedos...miedo a equivocarse, miedo a que uno dejara de sentir,...miedo a perder al otro. La sola idea de separarse por una semana rasgaba algo dentro de ellos, pero dejar de verse para siempre...eso era inconcebible, el sólo pensamiento de dejar de estar a su lado la hacia temblar y llorar...tanto como sólo lo había hecho una vez, pero ni mucho menos con tanto sentimiento como en ese instante, no había sensación parecida, no había dolor igualable.

"¿Recuerdas cuando te dije que creía que eras mi media naranja?" dijo ella, él asintió "bueno, pues ya no es una creencia, es una certeza" y le besó, un beso muy dulce a pesar de que sus saladas lágrimas, las de ambos, corrían por sus mejillas.
"Tú eres mi media manzana...¿qué? soy más original que el resto" dijo él, porque esa era su forma de ser, y era una de las cosas que la volvía totalmente loca.
"Tú eres la negra que completa mi compás de dos por cuatro" aseguró ella, pues sabía que para ambos la música era una parte de sus vidas, que él respiraba música y que sería de los pocos que entendería una frase así. 

Y se fundieron en un beso apasionado, donde quedó claro que ambos se pertenecían, y que no había miedo que pudiese romper lo que, a pesar de haber sido construido tan rápido, era tan sólido.


domingo, 13 de enero de 2013

       "Eres como un atardecer de verano, cada día que te veo te quiero volver a ver al día siguiente"

domingo, 6 de enero de 2013

mi más sentido adiós 2012

1 de enero de 2013:
Por primera vez en muchos días no me despierta la claridad, ni el frío, ni los gritos de mi madre diciendo que ya es suficientemente tarde...lo que me saca de los brazos de Morfeo son tus labios contra los míos, que en un principio se mueven mecánicamente, pero a medida que pasan los segundos todo cobra un poco más de forma y bajo del mundo de los sueños para entrar en la realidad que, después de muchos oscuros meses, es aún mejor que cualquier fantasía. 
"Cómo ha cambiado la vida en sólo un año" es un pensamiento que me suelo repetir, ya que lo más interesante que hice la primera mañana del enero pasado fue ver una película. Y es que mi vida empezó a girar a partir de febrero, pero no fue hasta la noche de mi cumpleaños, allá por finales de mayo, cuando realmente se dio la vuelta para, esperemos, nunca volver a su posición original. Mi metamorfosis aletargada durante dos años comenzó entonces, a un ritmo frenético que no creo que mucha gente pudiera soportar sin volverse completamente loco, y es que no se pasa de chica deprimida y sola a desenvolverse como nadie en lo que a la vida social se refiere en poco tiempo, "no se nace mariposa" comentó mi mejor amigo cuando le expresé mis dudas, el primer día de julio, ante tanto cambio.

Dos mil doce, ya desde el principio se planteaba como un año importante en mi vida, dejaría atrás la minoría de edad y me uniría a un mundo de derechos...y sobretodo deberes. Lo que no esperaba es que se planteara como el año en el que tendría que decidir entre quedarme como estaba o cambiar radicalmente y descubrir a una nueva yo (personalidad que sospecho llevaba encerrada en mí mucho tiempo). En cuestión de unas semanas dejé de ser la persona triste a la que todo el mundo parecía haberse acostumbrado a ser alguien terriblemente opuesto. Le dije adiós a mi timidez, seguí los consejos de alguien que tras meses intentándolo, por fin conseguía sacarme de mi atolladero y cambié. Cuando la gente me pregunta suelo decir "todos los cambios son buenos"  y bien es cierto, cuando estás atascado en un callejón sin salida a veces no hay que cambiar de calle...a veces hay que cambiarse a uno mismo. Sin embargo, a pesar de ser recomendables, todas las decisiones en nuestra vida traen consecuencias, tanto buenas como malas. Y es que cuando era una chica deprimida mi única preocupación era no hundirme aún más en mis problemas, tarea difícil, pero que me correspondía solo a mí, por lo que si fracasaba no importaba. Sin embargo, cuando la amistad ya no es suficiente y te complicas la cabeza con el mundo del amor, sufres mucho, por lo que este nuevo ambiente de vida social también me trajo depresiones que eran mucho más fuertes que las de mi etapa anterior. Sin embargo, citando a Paulo Coelho "la hora más oscura es la que viene antes del amanecer" y cuando estás en lo más hondo del pozo más profundo en el que jamás soñaste caer, cuando menos te lo esperas pero más lo necesitas, llega esa cuerda que te saca de nuevo a la superficie...donde el cielo es ahora más hermoso y las estrellas más brillantes.

Por todo eso te doy las gracias 2012, porque has sido el año de mi cambio, el año que me ha permitido ser quien soy en realidad...y te doy la bienvenida 2013, porque a ti sí que te he disfrutado desde el primer segundo, que empezó con un beso, cogida de la mano con la persona amada.

lunes, 3 de diciembre de 2012

¿Cuántos años tienes?

"¿Cuántos años tienes?" le susurró el, con auténtica preocupación, entre beso y beso. Se había vuelto loco por aquella chica que parecía mucho menor que él, pero por mucho que lo había intentado no había logrado huir del calor de sus ojos castaños.
"Un año...tres meses...y dos días" dijo ella, suspirando, cada vez que sus labios se separaban lo suficiente como para articular una sílaba.
"¿Qué?" dijo él haciendo un esfuerzo hercúleo por separarse de ella y mirarla a la cara...pero no a los ojos, eso sería la perdición de su línea de pensamiento...y de todos sus procesos mentales. Ella le agarró el mentón, le hizo alzar la vista y dijo:
"Un año, tres meses y dos días...es el tiempo exacto que he sido feliz desde que tengo memoria...y alguien una vez me dijo que el único tiempo que merece la pena es aquel en el que somos absolutamente felices, en el que en lugar de existir...vivimos, así que si me preguntas mi edad, podría darte un número...pero no simbolizaría nada" explicó ella, el se quedó tan maravillado que sólo pudo besarla de nuevo.



"Un año, tres meses, dos días...y un minuto"

domingo, 18 de noviembre de 2012

No le tengo miedo a la vida.

Abro los ojos y allí estoy, una vez más enredada en la cama de la casa donde pasé gran parte de mi verano...inspiro y por primera vez me doy cuenta de que ya no duele. Salgo de ella, en la mesilla de noche aún está mi diario (cómo no, cubierto de mariposas) que guarda mis secretos y nuestra historia...pero habla en presente cuando en mi mundo ya es pasado

Y sonriendo me voy a la playa, porque no hay que tener miedo a la vida, porque espero no olvidarme de vivir.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Pensamiento sobre la religión

Según el principio de "la masa ni se crea ni se destruye, sólo se transforma" yo, como científica, no puedo creer que de  la nada surja  una partícula que, por alguna razón, cree una explosión a partir de la cual nazca todo un universo. Siempre he creído que tuvo que haber "algo" que accionara la palanca, por lo que no estoy cerrada a la existencia de una (o incluso varias) deidades, sin embargo, en el supuesto caso de que la existencia de una divinidad sea cierta, un dios que nos da la capacidad de sentir placer a la hora de reproducirnos (que es al fin y al cabo el verdadero motivo por el que el ser humano sigue sobre la Tierra), ¿por qué nos martirizaría obligándonos a reprimirlo? Suelo pensar que este dogma de la iglesia surgió tras un período de hambrunas, como método de contención del crecimiento de la población. No es este el único punto en el que estoy en contra de la iglesia, y es que tampoco creo en la existencia de un cielo o un infierno tras la muerte, creo que como todo en la vida, los finales son principios: el final de la noche da lugar al amanecer de un nuevo día, la muerte de un animal proporciona la vida de otro...Así que, ¿por qué es la muerte definitiva? no tendría sentido. Creo en un número infinito de vidas, en las que a veces nos toca ser plantas, otras animales...quizás sólo porque me gusta pensar que mis seres queridos al morir empezarán en otro sitio, con nuevos gustos, nuevas influencias...pero siendo en lo más esencial ellos mismos.

Y si no hay cielo, ¿tiene sentido intentar vivir una vida sin pecados?, y ¿por qué se considera que alguien, por muy bueno que haya sido en su vida, no puede entrar si no está bautizado? conozco crímenes mucho mayores...en mi opinión el fin último de la vida debe ser la felicidad, ya que una vida exenta de ella carece de sentido.

viernes, 5 de octubre de 2012

El dolor es el precio.

Duele...siento un vacío en mi pecho, donde antiguamente un impulso eléctrico aletargaba el latido de mi corazón unos segundos con sólo pensar en tu nombre. No sé qué me hace más daño: si recordarte o tratar de olvidarte...porque al igual que sé que no debería evocar tu recuerdo, sé que no podré deshacerme de él. No importa lo que digan "un clavo no saca a otro clavo", no hay manera de borrarte de mi mente, no hay manera de dejar de mirar atrás...a tiempos más felices. Pues todo era tan fácil, tan bonito...que no resultaba difícil dejarse llevar, y sin embargo ahora siento que nado a contracorriente y que me voy a ahogar, que es sólo cuestión de tiempo que el torrente de sentimientos me desborde, y que ya no pueda salir a flote.
Una parte de mí, quizás la responsable de que aún siga en pie, se pregunta incansablemente el porqué...¿por qué no funcionó?, ¿por qué siento esto?, ¿por qué tú no? y esas preguntas martillean mi cabeza en los momentos en que mi mente parece distraerse, traen consigo flashes de los momentos compartidos y se pregunta ¿hubo algo de verdad en todo esto? y si no es así, ¿por qué llegados a un punto sí parecía real?
Y a pesar de todo sigo aquí, tras caer del cielo me encuentro en un limbo, peligrosamente cerca del borde al infierno. Hay momentos sin embargo en que la pregunta cambia, no me cuestiono la razón de las acciones, sino sus consecuencias: ¿y si no hubiera hecho esto?, ¿y si hubiera dicho eso?...¿y si no nos hubiéramos besado aquella primera vez? Y ahí es cuando mis pensamientos chocan con un muro NUNCA, ESO NUNCA, puede que me arrepienta de mis posibles actos, pero no me arrepiento de haber sentido, aunque fuera falso, que fui querida y sobretodo no me arrepiento de haberte dado mi corazón, que en parte (y me temo que esto será así siempre) sigue siendo tuyo.
Por eso no me importa el dolor, no me importa haber empapado mi almohada con lágrimas aquella noche, no me importa haber tenido que huir de casa para desahogarme...no me importa, porque si este es el precio a pagar por haber sentido que por primera vez en mi vida estaba VIVA, merece la pena .

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Infancia, para ad líbitum .

Recuerdo aquellos tiempos ya pasados,
donde cada sonido era algo por descubrir,
un nuevo misterio las palabras y sus significados,
cuando apenas empezábamos a vivir.

los caballitos con resortes,
eran nuestras más fieles monturas,
nuestras rodillas llenas de cortes
la prueba de la victoria en las batallas más duras.

subiendo unas escaleras aprendimos a leer,
corriendo por el suelo de colores aprendimos a jugar,
¿qué preocupaciones podíamos tener,
si apenas sabíamos hablar?

Pero el baby se cambió por una bata,
y las cosas se dificultaron,
los profesores empezaron a darnos la lata
y nuestras ensoñaciones censuraron.

Hoy la vida es más complicada,
se necesita más que un poco de imaginación
para creer volar como un hada
y mucho esfuerzo para no caer en la tentación

De pensar que esto se acaba, pues aún queda lo mejor.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Quisiera...

Ser tu manta en los días de frío,
tu consuelo cuando acabe el estío,
la música que suena en tus oídos,
quiero desbloquear tus sentimientos perdidos.

Ser tu aire cuando inspires,
tu pupila cuando mires,
ser la mano que acaricia
tu cara, con cuidado, sin malicia.

Ser la última pieza,
que le falta a tu belleza,
ser tan tuya como tu nombre,
quiero amar tan sólo a un hombre.

Ser los pasos que te guían,
ser los labios que te digan,
que te quieren sin dudarlo un segundo
y fundirnos en lo más profundo.

martes, 19 de junio de 2012

Polvo, arena y espuma.

Me gustaría hoy poder desaparecer
que no restara de mí ni tan siquiera mi nombre
ni un suspiro, un pensamiento o un atardecer
borrarme del recuerdo de todo hombre.

Me gustaría hoy ser el polvo
que viaja por el aire sin camino,
sin guía y sin destino
y vagar por este mundo en el que vivo.

Me gustaría hoy ser arena
tan sólo un grano en una duna
no tener ni gloria ni pena
bastaría una existencia muda.

Me gustaría hoy ser la espuma efímera
que tras la gran ola desaparece
ser tan sólo un año de una era
el primer segundo de un minuto que perece.

Porque mirar al Sol directamente quema
porque mi amor, hoy he empezado a brillar
pero si mirarme tan sólo crea problemas
prefiero el mundo dejar de iluminar

Y ser solamente polvo, arena o espuma
para privar al mundo de esta Medusa con compasión
cuya arma más peligrosa es su discreta hermosura
y su castigo mayor su corazón.

miércoles, 23 de mayo de 2012

En un círculo, el comienzo y el final coinciden.

Nos acercamos hacia un final y al mismo tiempo nos aproximamos a un nuevo comienzo, pero ¿no es la vida en sí un continuo conjunto de principios y finales encadenados?, ¿no debe acaso finalizar la noche para dar paso al día?, ¿No debe acabar una vida para que empiece otra? Como trataba de explicarle Mufasa a Simba en esa película que adoro "Todos formamos parte de un círculo. Los antílopes de comes la hierba, y nosotros a los antílopes...y algún día yo moriré y mi cuerpo alimentará la tierra donde crece la hierba. Es un ciclo sin fin".
Desafortunadamente todo termina, pero eso no significa que todo se quede aquí, siempre nos quedarán los buenos y malos recuerdos, listos para sacarnos una sonrisa o atormentarnos...pero yo siempre intentaré tener presente los mejores, guardándolos en mi cajón privado, donde nunca nadie los pueda ensuciar. Así que cada vez que oiga a The Beatles pensaré en José, cuando vea una botella (ya sea de ron, vodka...etc) pensaré en las numerosas tardes y las incontables risas con el CRPE, cada vez que coma croquetas me acordaré de Ana, cada vez que me duela la cabeza por el frío me acordaré de cómo me la abrí y de la gente de atletismo (Edgar, Judith...) Así que sí, esto se acaba, pero aún nos quedan infinitos momentos por recordar y sobre todo, por vivir.